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La intervención del estado ha sido apoyada y criticada por diferentes corrientes o escuelas de pensamiento económico:

   - La escuela clásica y neoclásica eran partidarias de la no intervención del estado y secundaron la validez de la mano invisible de A. Smith y el laisser faire. El papel del estado se centraba en favorecer y garantizar el funcionamiento del mercado.

   - La corriente marxista defendió la intervención del estado en todos los aspectos relevantes de la economía. Propusieron el estado planificador de recursos, regulador de mercados, incluso productor y oferente único de bienes y servicios en el sistema.

   - Y por último, la corriente Keynesiana que postula la intervención del estado.

A partir de la Segunda Guerra Mundial el estado se convierte en motor de la economía adoptando iniciativas e intervenciones en la producción de bienes y servicios públicos.

Las últimas décadas del S.XX la intervención del estado tiene por objeto garantizar el bienestar conseguido para los ciudadanos, el aumento de las transferencias sociales y el crecimiento del bienestar social.

La consecución de los objetivos anteriores, generó aumentos progresivos del gasto de los estados en la economía.

Los partidos en el poder proponían medidas de restricción del Gasto Público en sus programas políticos.