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lunes, junio 09, 2008

Consejos para leer el tema ante el tribunal


Cuidar la letra y la ortografía

Lo que se está escribiendo se ha de leer luego ante el tribunal, por esta razón la letra ha de ser legible. Este aspecto es muy importante si además el tribunal se encarga de corregir el examen sin lectura. No hay que decir que si esto último ocurre es absolutamente imprescindible cuidar la ortografía.

Si tienes que leer no abuses de los gráficos

Es preferible en este caso redactar la información y describirlo. Cuidado con los gráficos que se han utilizado si uno no se acuerda como interpretarlos a la hora de leer; puede llegar a poner muy nervioso. Por esta razón es preferible una descripción detallada dirigida a su lectura.


Citar las referencias y fuentes bibliográficas utilizadas o que se sabe que existen para ese tema

En todo caso, hay que asegurarse de no equivocarse en el nombre del autor, fecha o título, ya que produce un efecto pésimo. Además hay que tener en cuenta, para las oposiciones orientadas a la docencia que los ejercicios de ingreso requieren una asimilación personal que acepta incluso un punto de vista crítico con la opinión personal basada en argumentos sólidos, citas bibliográficas y ejemplos claros.


Conviene subrayar frases, conceptos y definiciones que ayuden al tribunal a valorar el dominio de los conceptos

A la hora de leerlo, hacer énfasis en lo subrayado. Esto aportará una amenidad que el tribunal, probablemente cansado de oír lecturas de ejercicios con un tono monocorde, agradecerá.


Si se tiene tiempo, repasar antes de entregar el ejercicio

Aunque se esté cansado, volver a leer el ejercicio suele dar muy buenos resultados. Si no se encuentra ningún error, se pueden emplear los últimos minutos en redactar una conclusión que cierre bien todo el tema.


A la hora de leer el ejercicio conviene cuidar la imagen

Conviene vestir de manera formal, pero apropiada a la situación. Ante todo y sobre todo el tribunal va a valorar los ejercicios, pero un aspecto desaliñado no ayuda precisamente a crear una imagen de trabajo y esfuerzo. Por otra parte, una imagen impactante puede hacer que el tribunal se centre más en ella, que en escuchar con atención las explicaciones del opositor. No hay ni que decir que en todo momento el opositor se ha de comportar con educación y ni mucho menos caer en la tentación de responder con descaro a algún comentario sobre el ejercicio o dejar caer que se sabe más que el tribunal.


A la hora de la lectura, ante todo tranquilidad

El tribunal son ante todo personas que tienen una difícil tarea de selección. No se van a comer a nadie, pero han de ser rigurosos con el fin de ser lo más justos y objetivos posibles. Leer el ejercicio con naturalidad, pensando que el trabajo principal ya fue hecho el día del examen. Una vez que se empieza a leer, los nervios van poco a poco disipándose. Las poses estudiadas tipo locutor del telediario suelen ser contraproducentes, ya que dan una imagen demasiado teatral, y el opositor sobre todo, ha de estar tranquilo, centrándose en el contenido del examen, más que de su pose fotogénica.

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miércoles, mayo 28, 2008

Consejos para realizar la entrevista personal


Las recomendaciones que se relacionan esquemáticamente a continuación son una enumeración básica para afrontar con un mínimo de garantías la entrevista personal. Son consejos de diversa índole, que no hay que desestimar. Son un conjunto que sólo será efectivo si somos capaces de aprender y aplicarlos todos. Son las siguientes:
- Máxima puntualidad.
- Vestimenta adecuada y discreta.
- No fumar durante la entrevista.
- Mantener una actitud relajada, natural e interesada, sin llegar a la camaradería.
- Utilizar un tono de voz enérgico / pensativo.
- No tratar de responder antes de que el entrevistador termine la pregunta. Organizar la respuesta y responder después de unos segundos. El silencio puede expresar control y confianza en sí mismo.
- Cuidar el territorio del entrevistador. No poner nada (carpetas, etc.) encima de la mesa.
- No hablar demasiado.
- No contestar con monosílabos.
- No enfadarse infantilmente ante preguntas que puedan parecer impertinentes. Son las reglas del juego.
- Fingir que se está pasando un rato agradable.
- Nunca decir que no se tienen defectos. Explicar los más inocuos y suavizarlos lo más posible.
- Convertir virtudes en defectos ("Soy demasiado exigente conmigo mismo", "Mi mayor defecto es que trabajo demasiado").
- Ser siempre muy diplomático en los comentarios, aunque el entrevistador haga juicios de valor sobre personas o instituciones.
En lo referente a la comunicación no verbal:
- Evitar posturas rígidas, pero no inclinarse demasiado hacia delante o hacia atrás.
- Evitar balanceo de pies o piernas.
- Procurar no cruzar piernas, brazos o dedos.
- Enfatizar las explicaciones con moderados movimientos de las manos, pero sin exagerar.
- Imitar en lo posible los gestos y posturas del entrevistador.
- No mirar de forma fija (constante) al entrevistador, lo que no quiere decir que cuando se intercambie una mirada, se haga directamente a los ojos del mismo.

Vía: Cartujo Factory
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martes, mayo 06, 2008

Oposiciones con examenes orales. Consejos



1. Antes de un examen oral


· Llegue antes de la hora, tomando un amplio margen para imprevistos de tráfico.


Si letoca «cantar» el primero del día, debe llegar con media hora de antelación,aproximadamente. Todos los que se examinen ese día, es conveniente que estén a lahora del comienzo. Tenga en cuenta que algunos opositores no se presentan, y corre elturno; otros, se levantan, y el turno se adelanta; en ambos casos, si no está presentecuando le toque, pasará su turno. Sería una lástima desperdiciar tantos meses detrabajo por un descuido así...


· Relájese para rebajar el nerviosismo, utilizando alguna técnica sencilla,como la respiración profunda.


· Asista al examen de otros opositores para: comprobar la calidad de sus exposiciones, habituarse a la sala, huir de los errores de ellos, imitar suspuntos fuertes, conocer el comportamiento del tribunal (tipo depreguntas que hace, anotaciones, comentarios, actitud, gestos, etc).


· Cuide su presentación personal (vestido, peinado, aseo, etc). Estos factores influyen en la primera impresión del tribunal sobre usted: es elllamado «efecto umbral», que consiste en que la primera impresión quesobre el opositor se forma el tribunal influye en su manera de evaluartoda su exposición (lo mismo ocurre, por ejemplo, en las entrevistas detrabajo). Lo ideal es que su presencia no llame la atención, para que losmiembros del tribunal se fijen exclusivamente en su exposición.


· Evite repasos de última hora (en el autobús, en el metro, en lospasillos...). Generalmente, esos repasos tienen un efecto perverso:ponerse más nervioso.2. Durante un examen oral· Muestre seguridad en usted mismo y dominio del temario. Seguridad ydominio causan muy buena impresión y alta valoración por los miembrosdel tribunal. Citar la opinión de autoridades de reconocido prestigio, esimportante en las oposiciones a Cuerpos del Grupo A, pero sólo si lasconoce de primera mano porque haya leído su obra; en caso contrario,corre el riesgo de emitir una cita incompleta o sacada de contexto. Por lotanto, si tiene dudas, lo mejor es no citar. Acaso pueda decir: «un sector de la doctrina...». De todas formas, tenga en cuenta que lo más importante es lo que diga, no quien lo diga.


· Capte la atención del tribunal, es decir, consiga que sus miembros sigan su exposición atentamente. Para ello, cuide su dicción, de modoque sea clara, pero no demasiado rápida ni excesivamente pausada.Cambie de tono, pues la monotonía produce somnolencia. Haga leves pausas. Cambie de velocidad (acelere-frene). Enfatize.· Sea convincente. En el examen oral no basta con decir cosas: hay que«transmitirlas» al que escucha. Para ello: hable con claridad, con el tonode voz adecuado, con decisión, sin rehuir la mirada, con los gestos... Esdecir, debe hablar como si fuera el que más sabe sobre el tema, comosugiriendo que sabe más de lo que expone (pero que no se puedeextender más, por falta de tiempo).· Distribuya el tema en el tiempo de exposición. Si se pasa, el tribunal lecortará. Peor aún es que no agote el tiempo: se interpretará como faltade conocimientos sobre el tema. Lo ideal es que ocupe todo el tiempo yque éste no se quede corto.· No se venga abajo. Tenga en cuenta que los miembros del tribunal notienen, generalmente, un esquema previo o preconcebido del tema. Porlo tanto, ante un olvido u omisión suyos, no se desanime ni se corte; alcontrario, siga adelante y luego (si lo recuerda) se podrá referir a ello.· Evite dogmatismos. su exposición debe basarse en argumentacioneslógicas, en la autoridad de personalidades en la materia, enexperimentos o estudios realizados, etc. ¡No se las dé de «sabelotodo»!Ello provocaría rechazo en los miembros del tribunal.· No polemice con el tribunal. En la polémica, sólo podría haber unperdedor: el opositor.· Mire a los miembros del tribunal. La mirada huidiza y cabizbaja sólorevela miedo e inseguridad, que el tribunal valorará negativamente.· Cuide el principio y el final de su exposición, ya que son los momentosque más influyen en la opinión de los miembros del tribunal. Ello,naturalmente, sin merma de que toda su exposición debe serconvincente.


Vía: oposiconesytests.com
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domingo, febrero 24, 2008

Como exponer el tema o unidad didactica ante el Tribunal. Consejos


En bastantes pruebas selectivas se utiliza la expresión oral ante un Tribunal de Oposiciones, por ejemplo : lectura del tema elaborado en una anterior fase de forma excrita. Exposición oral de uno o varios temas que la fortuna te ha permitido elegir o seleccionar. Presentación y Defensa de una programación y/o unidad didáctica en Oposiciones a Cuerpos Docentes ,..veamos algunos consejos ...


Miedo Oratorio

Nuestro sistema nervioso está preparado pare enfrentar situaciones difíciles, de una manera siempre igual, estereotipada y comparable, tanto sea en una circunstancia de peligro físico, como de stress emocional importante. El factor de mayor valor, responsable de todas las reacciones, es una rápida descarga de adrenalina que liberan las glándulas suprarrenales, y que como primera manifestación física, acelera e! pulso, eleva la presión arterial y libera glucosa proporcionando una fuente de energía adicional de la que en el acto pueda disponerse. Esta reacción es normal y necesaria. Si no la tuviéramos frente a una emergencia tendríamos una marcada inferioridad de condiciones físicas.
El cuerpo no entiende la diferencia entre exigencias intelectuales, emocionales y físicas. Cada vez que el cerebro transmite una exigencia, se produce una descarga de adrenalina que prepara a todo el organismo pare la emergencia. Alerta es la palabra. Cada sistema, cada órgano, cada célula, está dispuesta a rendir el máximo de su potencial.

Los psicoanalistas distinguen claramente el miedo de la angustia.
El primero consiste en una reacción normal frente a un peligro que realmente existe, mientras que la angustia se refiere al miedo sin objeto real. Es absolutamente necesario conocer nuestras sensaciones para poder comprenderlas y dominarlas. No nos equivoquemos, eso que sentimos al enfrentar un auditorio es miedo. No es angustia. Es sólo el miedo natural normal que debemos sentir frente a una situación de stress emocional. Es el miedo saludable de asumir un compromiso en el que se juegan muchas cosas: nuestro prestigio y la responsabilidad de quien nos ha invitado. Es miedo respetuoso del auditorio que nos escucha. Es miedo digno de una empresa que se nos ha confiado, y que merece este alerta que nos impone nuestro cuerpo. El miedo profesional es el que padece toda persona en el momento que afronta la realidad de su profesión.
Es normal que le tiemble la mano al cirujano cuando comienza una operación difícil; es normal y saludable que nuestro pulso se acelere y nuestra boca se seque cuando afrontamos el compromiso de hablar en público responsablemente. Seguro que a medida que se concentren en lo suyo se afirman las manos del y se serene el pulso del orador ni bien note que lo escuchan con atención, que lo que dice tiene sentido, que está volcando sin contratiempos lo que preparó con esmero y dedicación para ese día.


El orador y su personalidad
El factor más importante de una conferencia es el orador2. Nunca se excuse3. Cuidado con la gracia4. La mirada, complemento indispensable5. Poner en juego el silencioLa psicología afirma la premisa de que la personalidad contribuye más que la inteligencia al éxito y a la felicidad en la vida. Para hablar bien en público afirma Ander Egg son necesarias dos condiciones básicas:a) tener una personalidad bien definida: la propia identidad personal es la exigencia fundamental para la comunicación de un mensaje;b) estar preparado en el tema que quiere trasmitirse.La tarea de hacernos creadores implica necesariamente afianzarnos en nuestro estilo personal, fortalecerlo y mejorarlo. Pero no cambiarlo. En oratoria, la imitación es suicidio.
Creemos que la capacidad de hablar en público es una equilibrada combinación entre lo innato y lo adquirido. No se puede negar que ciertas cualidades o dones naturales facilitan la tarea de quien se propone aprender a hablar en público; pero no es menos cierto que esas cualidades pueden cultivarse con esfuerzo y dedicación. La historia y nuestra vida moderna constituyen elocuentes ejemplos de esta realidad que ya no se cuestiona. Cualquiera sea la condición natural que se tenga, es posible aprender a hablar en público. Basta proponérselo con seriedad, y dedicarle tiempo y preocupación. Tiene plena vigencia el pensamiento que el romano Quintiliano dejó definitivamente establecido en una frase inmortal: "El orador se hace, el poeta nace". Alguna vez leí esta frase de Paul Meyer y la copié, sin pensar que podría reproducirla hoy a propósito de nuestro tema: "Todo lo que vívidamente imaginemos, ardientemente deseemos, sinceramente creamos y entusiastamente emprendamos... inevitablemente sucederá".

Antes de hablar debe hacerse una cuidadosa inspección, y resolver cuál es el mejor lugar desde donde hacerlo. La luz debe darnos sobre la cara. El público quiere ver bien al orador. y si es posible de cuerpo entero. Las minúsculas alteraciones de nuestro rostro, son una parte muy importante del proceso de la expresión. Sin lugar a dudas la parte visible de un mensaje es, por lo menos, tan importante como la audible. La comunicación no verbal es más que un simple sistema de señales emocionales, y no puede separarse de la comunicación verbal. Ambas están estrechamente vinculadas entre sí. La vista y el oído están integrados en el mensaje que quiere transmitirse. Y quien lo recibe, conciente o inconscientemente, integra las sensaciones y las interpreta mediante lo que se ha dado en llamar un "sexto sentido".

El orador tiene que ser el centro de atención. Es muy frecuente ver que el temor al auditorio nos lleve en principio a pretender escondemos detrás de una mesa, un atril, una lámpara. ¿Se dan cuenta ahora de todo lo que está perdiéndose? No menos que la mitad de nula posibilidad de trasmitir nuestro mensaje. Albert Mehrabian, un estudioso de la comunicación no verbal, llega a la siguiente conclusión: "El impacto total de un mensaje es verbal en un 7%, 38% vocal (tono, matices, y otros sonidos) y 55% es no verbal. No sólo debemos estar a la luz, de pie y sin nada que nos oculte, sino que en lo posible la atención del público no debe compartirla nada ni nadie. Tratemos de estar solos frente al auditorio. La suerte ya está echada. Porque quise, porque me lo propuse, acepté el desafío. Ahora no me oculto. Francamente me juego. El público así lo entiende. Y comienza por algo que es un punto a favor muy importante: nos respeta.
Ese respeto que comenzamos ganando, se pierde ante la primer palabra de excusa por parte del orador. Prohibido excusarse. Quizá debería decir mejor, prohibido tener motivos para excusarse. Si yo, como Ud., que estamos tan ocupados, hemos arreglado nuestros compromisos, hemos pospuesto quizá interesantes programas para venir a escuchar esta conferencia, no estamos dispuestos a disculpar a un orador que presenta sus excusas por lo que fuere. Si aceptó su compromiso, no tiene perdón que no haya sabido asumirlo.
Uno de los médicos de mi Servicio se excusó una vez frente al calificado público de un curso de post-grado diciendo: "... lo siento mucho, el libro más importante sobre este tema me llegó tarde. No tuve tiempo de preparar diapositivas, ni de armar una conferencia más prolija...".Esto es lisa y llanamente una falta de respeto por el público y su tiempo. El orador ya perdió. Quiero irme. Ya no me interesa lo que nos diga. Muy distinto es si algo le pasa en el curso de una conferencia bien planeada, concientemente preparada. Si se equivoca o se olvida, no intente disimularlo u ocultarlo. Allí sí puede excusarse sin temor. Puede consultar sus notas sin pudor. El público es humano e inteligente. Seguro lo comprende, se identifica con Ud. y lo apoya con cariño.
Cuidado con la gracia.Aquí no voy a decir nada que Ud. no sepa. Es más, de ese tema nadie sabe nada de lo que Ud. sabe. Ud. sabe si es capaz de hacer reír, si sus anécdotas resultan divertidas, si sus chistes son graciosos. Pregúnteselo ahora y conteste con honestidad. Si la respuesta es afirmativa, tiene ya una gran ventaja en el tema que nos ocupa. Su gracia natural puede ayudarlo mucho en su tarea de convertirse en orador.
Algunos de los textos de oratoria consultados, especialmente los de origen norteamericano, admiten como dogma que hay que iniciar una conferencia de cualquier tipo que sea con algo de humor que alivie la tensión inicial del orador y del auditorio. Es cierto, puede ser valioso, resultar simpático. Pero ¡cuidado! Tome conciencia de sus limitaciones. Pronunciar una frase cómica, contar una anécdota, introducir un comentario ingenuo en un tema serio, son situaciones muy arriesgadas para un orador que no sea gracioso por naturaleza. Y ser gracioso es un don. Se tiene o no se tiene. Y en consecuencia se usa o no se usa. No es un ingrediente necesario en una conferencia o un discurso. Es sólo un instrumento para aquellos que saben emplearlo. Quizá el ejemplo más claro de elocuencia didáctica, con la aplicación de su excelente humor y con el resultado más eficaz, lo haya encontrado en la práctica, en las conferencias del Dr. Carlos Bruguera. Sus clases de diagnóstico por imágenes difícilmente puedan olvidarse. Su mejor auxiliar es su gracia natural. Tanto mal haría Bruguera si no la usara, como aquél que pretendiera usarla cuando nunca la tuvo.
Y un último consejo. Es quizá al frente de una tribuna cuando más importa mantener el buen gusto y evitar alusiones políticas o religiosas. Si una historia está en el límite, debe rechazarse.
La mirada, complemento indispensableEl comportamiento ocular es quizá la forma más sutil del lenguaje corporal. Se trata de un idioma mudo que posee sus propias reglas gramaticales, innatas y adquiridas; un código descifrable incluso por los niños antes de tener la posibilidad de hablar. Los pediatras bien sabemos de la importancia que tiene la mirada de una madre a su hijo prematuro en la incubadora, de una madre a su niño durante la lactancia. Allí se juega mucho más que un momento, de ese encuentro tan íntimo en la relación madre-hijo depende muchas veces la salud física y el equilibrio emocional futuro de un hombre. Desde nuestra primera infancia aprendemos inconscientemente a emitir y recibir mensajes con la vista. A través de los ojos, el individuo puede transmitir actitudes y sentimientos. Su mirada forma parte del vocabulario expresivo por medio del cual revela su propia personalidad y su vida interior.Dos animales cruzan la mirada y uno la desvía, confirman el lugar que a ambos le corresponde en la jerarquía de dominio. La mayor parte de los animales amenaza a sus enemigos cor los ojos. Por esta misma razón el apareamiento lo realizan con lo ojos cerrados, en una clara manifestación de que voluntariamente "bajan la guardia". En los seres humanos pasa algo similar. E] ejecutivo se considerará con derecho a mirar abiertamente a su secretaria, y esta al cadete. La persona arrogante y orgullosa mira a los demás de arriba hacia abajo. El inseguro, el humilde, el "acomplejado" mira tímidamente de abajo hacia arriba. El desinterés se demuestra con una mirada vaga e intranquila, lanzando breves vistazos furtivos de un lado a otro, denotando aburrimiento o falta de concentración. En la relación social es bien sabido la poca confianza que inspira la persona que no mira a los ojos. La mirada huidiza y evasiva es sinónimo de mentira e inseguridad. Una mirada franca y directa, por el contrario, es la señal más clara para expresar que se ha establecido contacto con el interlocutor, y que complace el encuentro.
Para el que habla en público es imprescindible que la mirada juegue el mismo papel que en la vida social. Cuando formamos parte de un auditorio nos sentimos ofendidos y casi insultados cuando el orador no levanta los ojos de sus papeles, o mire obstinadamente las cosas, e! techo, el pizarrón, etc., en lugar del auditorio. Hay que mirar al público sin cesar. Mirarlo a los ojos, con sencillez y normalidad, cambiando de interlocutor, nunca en forma demasiado fija, atemorizada o poco natural. Mirarlo como a un amigo. El auditorio no habla, pero en sus ojos anida toda una conversación. Es necesario aprender a escucharlo.
La observación visual de nuestro auditorio es un feed-back, un continuo vaivén. Ives Furet ("Saber hablar, en cualquier circunstancia") establece sobre ese tema una acertada comparación con la conducción de un automóvil: "La mirada juega en la expresión oral, el mismo papel que para el conductor de un automóvil. Ella es quien posibilita que nos demos cuenta cuando hay que acelerar o frenar, la que nos impone las señales y por su intermedio sabemos si estamos o no en la ruta acertada, que nos conduce al fin que buscamos."


Poner en juego el silencio

Primer silencio: el del comienzo.Nunca debemos comenzar enseguida que se nos da la palabra. Esta quizá es la premisa que distingue de inmediato a un principiante de un orador experimentado. Si hay algún ruido o movimiento, espere que cese. La sala en silencio total. Observe a su público durante unos diez segundos. Mírelo a los ojos con actitud amable. Comience a hablar en voz baja.En el curso de una conferencia es por e! silencio y en el silencio, el momento que el orador es más expresivo. El virtuoso del violín Isaac Stem, respondió a una pregunta sobre por que si todos los músicos profesionales sabían ejecutar las notas correctas en el orden correcto, no todos eran brillantes, diciendo: "Lo importante no son las notas, sino los intervalos que hay entre ellas." Los mejores oradores, como los mejores músicos, son los que conocen el valor de! silencio.

Via: Di Bartolo, I. Cómo hablar en público

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